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El sorprendente motivo por el que no consigues lo que quieres

miedo al éxito

 

– ¿Y qué pasará si lo consigo?

– Pues que todo cambiará, pero cambiará a mejor.

– Sí, pero cambiará. Y eso me da miedo.

 

 

Juan estaba sentado, solo, en un banco del jardín exterior del salón de celebraciones.

 

Los invitados se marchaban.

 

Había sido una fiesta magnífica, una noche inolvidable…

 

Él seguía mirándola…

 

A pesar de que estaba casi amaneciendo, Sara no parecía cansada. Y seguía sonriendo…

 

-¡Ay! Esa sonrisa… -Pensaba Juan, sin dejar de mirarla.

 

-¿Cuándo reuniré el coraje…? -Se preguntaba, cabreado consigo mismo.

 

-¿Pero de qué tienes miedo? – Se decía, abroncándose a sí mismo.

 

-¿De qué tienes miedo?…

 

Y esa era exactamente la pregunta que tenía que responderse…

 

¿De qué tienes miedo? De que Sara te diga que no, o de que te diga que sí?

 

 

Esta pregunta puede parecer ridícula, pero quizá el miedo que paraliza a Juan no es porque las cosas le puedan salir mal, sino que las cosas le salgan bien… y que no esté preparado.

 

¿Preparado para qué?

Para el cambio.

 *  *  *

 

Imagina esta situación:

 

A Juan le gusta Sara.

 

Son amigos y compañeros de trabajo desde hace algunos meses. Se llevan muy bien. Hay complicidad y les gusta pasar tiempo el uno con el otro.

 

Aunque Juan, que es un joven tímido y prudente, nota que la atracción puede ser recíproca, no se decide a dar un paso más.

 

Claro, no tiene la certeza de que ese sentimiento sea mutuo.

 

¿Qué pasaría si está equivocado?

 

Pero en el fondo, lo que Juan piensa es:

 

“¿Y si me declaro y me dice que sí?”

  • ¿Qué pasará con mi ordenada vida entonces?
  • ¿Qué les diré a mis padres?
  • ¿Cómo se lo cuento?
  • ¿Y si no se me da bien tener novia?
  • ¿De dónde voy a sacar tiempo para verla?
  • ¿Y si me abandona a las pocas semanas, y caigo en una depresión, y me suicido?
  • ¿Qué pensarán de mí entonces?

 

“Ufff, demasiada presión. Mejor no hago nada…”

 

¿De qué tienes miedo?

Hay muchas personas que quieren conseguir resultados en algún aspecto de su vida personal, pero en cuanto tienen la oportunidad de alcanzarlo, se cagan encima autosabotean.

 

Después se lamentan diciendo que tienen muy mala suerte, o ponen mil excusas, como que la culpa es de su vecino, porque les miró mal y por eso tienen un mal día, o porque están muy preocupados por la extinción de la tortuga laúd y por eso no tenían ánimo de intentarlo, o que desde que Donald Trump está en el poder no dan pie con bola.

 

En realidad nada de eso es verdad.

 

Si tú eres una de esas personas que tienen miedo a tener éxito, en el fondo sabes mejor que nadie que no has tomado acción por otro motivo.

 

No has cambiado de trabajo por miedo.

 

No te has declarado aún por miedo.

 

Lo curioso en este caso concreto es que no tienes miedo a fracasar o a ser rechazado, que es muy común y todo el mundo lo sufre de vez en cuando, sino el miedo al éxito.

 

Porque tener éxito tiene un precio.

 

Siempre viene acompañado de unas “tasas extra” que no te gustan tanto como el premio que consigues, y para las que muchas veces no estás preparado.

 

En otras palabras, es posible que no estés preparado para que las cosas te vayan bien.

 

Es posible que tengas “miedo al sí”.

 

 

Qué tipo de personas tienen “miedo al sí”

 

Seguramente lo que te estoy contando, este “miedo al sí”, es un concepto que a mucha gente le costará trabajo entender.

 

Pensarán: ¿pero cómo va alguien a rechazar algo que está deseando conseguir?

 

¡No tiene sentido!

 

Y tienen razón. No tiene sentido. Pero a mucha gente le sucede esto.

 

Un tipo de gente con una personalidad particular. La personalidad perpetua.

 

¿Qué es la personalidad perpetua?

Para entender cómo razona la mente de alguien con personalidad perpetua, hay que definir sus características.

 

Para empezar, son personas con  baja autoestima y con mucho rechazo al cambio. Algunas de las particularidades de su personalidad son:

  • Terror a la incertidumbre, a verse sobrepasados por lo que puede pasar si se modifican las condiciones de estabilidad en las que suelen vivir, condiciones que ellos mismos se encargan de construir en sus vidas.
  • Tienen miedo a tener conflictos con personas de su vida actual. De la vida estable en la que viven. Son personas a las que ellos consideran que les molestaría el cambio. Personas a las que admiran y respetan y que no quieren que se vean afectados por los cambios que acarrea su nueva situación.
  • A veces, aunque no siempre, pueden ser personas con mucho orgullo, incapaces de asimilar el fracaso.
  • Son personas con complejos. Creen que no están preparados para tener lo que quieren.

 

¿Crees que eres una de estas personas?

¿Te ves reflejado?

 

Si es así, no estás preparado para que las cosas cambien.

Seguramente eres una persona de rutinas, que suele hacer siempre lo mismo, a la misma hora.

Incluso puede que tengas “rituales” cuando haces una tarea determinada. Vas todos los días a la misma hora al mismo sitio y cualquier cambio inesperado te desagrada. No sueles improvisar.

 

En definitiva, no sueles salir de tu zona de confort.

 

 

 

¿Qué es el “miedo al sí”?

En pocas palabras, el “miedo al sí” es el miedo que tienes a tener éxito.

 

Lo he llamado de esta manera porque, como en la historia del principio de este artículo, Juan no tiene miedo de que Sara le diga que no, si no que tiene miedo de que le diga que sí.

 

Esto puede parecer irónico, pero tiene mucho sentido:

  • Si le dice que no, Juan lo pasará mal por sentirse rechazado, pero su vida continuará de la misma manera. Seguirá con su misma rutina y con la seguridad de siempre. Seguirá en su resguardada zona de confort.

 

  • Si le dice que sí, entonces… todo cambiará. Seguramente cambiará a mejor. Pero si eres una persona que rechaza el cambio, tomar ese tipo de decisiones te costará un mundo.

 

Evidentemente, si te lo ponen demasiado fácil, te lanzas a por ello, porque tienes mucha certeza de que vas a tener éxito.

 

El problema es que en la vida real las cosas no suelen ser ni fáciles ni claras.

 

Ten en cuenta que la personalidad de Juan es la que he descrito arriba, es decir, una personalidad perpetua.

 

Soy consciente que para la mayoría de la gente este cambio no supondría ningún esfuerzo, porque suelen enfrentarse a situaciones a las que no están acostumbrados.

 

Pero este tipo de personalidad en concreto, te puedo asegurar que sí lo es.

 

Este miedo también está relacionado con la falta de ambición. Con creer que no mereces más de lo que tienes.

 

A  la baja autoestima.

 

Algunos ejemplos donde puede existir el “miedo al sí”

Este tipo de miedo puede darse cuando crees que no mereces más de lo que tienes, a pesar de que quieres conseguirlo.

Por ejemplo, a la hora de buscar un trabajo mejor, una mejora salarial o mejores condiciones de vida.

No eres suficientemente ambicioso y no te atreves a “pedir más”.

 

Pero el miedo al éxito cobra más fuerza es en las relaciones personales.

Como a la hora de declararte a alguien.

 

Incluso cuando hacerlo, y tener éxito, va a suponer un cambio muy importante en tu vida (aunque sea para mejor) para el que no estás preparado (nuevas relaciones, cambio de rutinas, informar a tus familiares, conocer a los suegros…).

 

Te pones a pensar en todo eso, y te ves incapaz de gestionarlo.

¿Para qué quieres todo eso?

Con lo bien que estás ahora mismo, tan tranquilo, con tus cosas.

 

“¿Por qué  iba yo a querer que esta chica tan adorable venga a sacudir mi vida? No, no. Que se vaya por donde ha venido.”

Entonces se va. Y todo sigue igual. Y tú sigues con ese vacío que tratas de llenar con amigos, aficiones o cualquier otra cosa para no pensar en que no eres capaz de hacer lo que quieres.

Cualquier excusa para seguir autoengañándote, y hacer como que todo está bien así.

En calma.

Sin complicaciones.

 

Ten en cuenta, que el único interesado en que seas feliz, eres tú mismo (o como mucho tu madre).

A los demás les importas un pimiento.

 

¿Se puede superar?

Como todos los miedos, sí se puede superar.

De hecho se supera de la misma manera que cualquier otro tipo de miedo que conozcas.

Esta manera es afrontándolo.

Por supuesto, no es nada fácil, porque radica en lo más profundo de nuestras emociones, y por lo tanto, no existen fórmulas mágicas para que de la noche a la mañana nos acostumbremos a una situación nueva que poco antes nos aterrorizaba.

Así que hay que tener paciencia e ir aproximándose cada vez más a él para ir acostumbrándonos poco a poco.

 

Algunos pasos para superarlo:

  1. Reconoce el miedo cuando se presenta, analízalo y compréndelo.
  2. Sé sincero contigo mismo. Si te intentas convencer de que no tienes miedo, nunca podrás afrontarlo.
  3. No te juzgues ni te sientas mal. El miedo no es por culpa tuya. Es un mecanismo de defensa que todos los animales tienen para mantenernos a salvo. Además, todo el mundo tiene miedo en algún momento o en alguna situación determinada.
  4. Trata de exponerte gradualmente al miedo. No intentes forzarte a superarlo de golpe, a la fuerza. Eso hará que te sientas mal cuando veas que la situación te supera, y solo sirve para pasarlo mal y que no lo superes nunca.

 

Conclusión

En este post te he revelado qué es el “miedo al sí” y en qué tipo de personas suele darse.

También te he hablado de las características de la personalidad de quienes sufren sus consecuencias. A este tipo de personalidad lo he bautizado con el nombre de “personalidad perpetua”, en alusión a la aversión al cambio de estas personas.

Para finalizar, te he comentado brevemente la manera en que podrás superar poco a poco, este miedo al éxito. O al menos la manera de mejorarlo.

¿Te atreves?

 

Ahora quiero que me cuentes tu opinión.

¿Qué te ha parecido el “miedo al sí” o miedo al tener éxito?

¿Alguna vez lo has sufrido?

¿En qué situación?

Deja tu respuesta en los comentarios.

 

***

 

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Jose

Autor del blog EstoyDeAcuerdo.net. Ambientólogo en paro, emprendedor y blogger. Mi meta es ganarme la vida trabajando en lo que me gusta.

5 comentarios

  1. Weee ¡PERO QUE SORPRESA! Entro al blog para recomendar un artículo a un amigo y me encuentro el regreso de Estoydeacuerdo.
    Me siento muy gratificado.
    Y además con un artículo que me va como anillo al dedo.
    Yo tengo miedo al sí. Tengo un pánico atroz que, a veces me hace que me autosabotee.
    Estoy intentando remediarlo pero como dices no es fácil en absoluto, no sólo hay que querer superarlo, hay que creer realmente que uno quiere superarlo.
    Felicidades por el artículo. Me ha sido muy útil y espero poner en práctica lo leído.
    Continúa así y mucha suerte en tu aventura bloguistica.

  2. Anda, ¡Cómo me ha gustado este artículo! Creo que a mí expresamente no me ha pasado, no pienso tanto las cosas; pero mí marido para pedirme salir se lo pensó bastante, lo mismo eso era miedo al sí, ¿puede ser? y luego para casarnos también le costó mucho (lo mismo pensaba en la vida de casados y le aterraba, no sé) y para tener hijos, ……
    Luego le gustaba el cambio y se acostumbraba y es el mejor marido y padre, pero de primeras no sé si era su miedo al sí o el hacerse esa idea en su cabeza, no sé muy bien y ahora nos va fenomenal y tenemos unos hijos estupéndos.

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